Tengo una amiga locaza a la que quiero mucho, la conozco desde que estábamos
chicoretas y usábamos pañal. Es una de
esas amigas que están siempre ahí sin importar distancias o circunstancias, de
esas que te encuentras después de 100 años de ausencia y da igual que si se
vieran todos los días. Con ella me rio y
me enfado, discuto, lloro y me rio; es más que amiga una hermana, hermana de
corazón!
Ahora, ya después de viejas, mi amiga ha entrado en la onda saludable y me ha
empezado a hablar de flax y Chia seeds, de GojiBerries, antioxidantes, omegas, etc.
- debo aceptar que al principio pensé que
era una locura! Quedaba azul sin
entender ni pio, un mundo misterioso y oculto para mí, tratar de descifrar el
significado de las elípticas y las Kcal era mucho más complicado que realizar
los ejercicios del Algebra de Baldor (soy experta, mi padre me hizo realizar
los ejercicios de todo el libro dos veces… pero ese es otro cuento). Sufrí
internamente pensando que había perdido a mi amiga y esta se había transformado
en una de esas energéticas entrenadoras de ejercicio que todo te lo dicen con
una sonrisa, con ritmo y brincando mientras tratan de animarte a estirar esos
músculos!
Pero no es así, no es tan complicado – aunque por ahí dicen que si en matemáticas
resuelves un problema fácil te has equivocado yo aún insisto que por la regla
de tres y la lógica todo se resuelve – así que la lógica es que fuera de
feminismos y estigmas de “la mujer 10” (no sé si existe el hombre 10 pero les
juro que si Jack Sparrow existiera yo le daba 11), hay que preocuparse por la
salud. Ya si estamos gordas, flacas,
medio medio es nuestro problema, total hay que quererse como uno mismo se
sienta mejor, pero para sentirse mejor hay que cuidar la salud! Claro tampoco es que hay que sentarse a
llorar porque no comeremos más los fritos de la señora de la esquina, esos tan
deliciosos con el ají encima que nos hacen agua la boca solo con oír el
chirrido del aceite en el caldero o del tan apetecido chicharrón, tan crujiente que
se puede partir solo haciendo un poco de presión con los pulgares … que si se
puede hombre, se puede pero con moderación – y como diría mi amiga, a quemar
luego esas inmundas calorías que se encargan de achicarle la ropa del armario –
y lo principal sin sentimiento de culpa, si ya te comiste tu buena porción de
pecado (calorías) pues ya nada que hacer, disfruta, acepta que te gusto y luego
traza tu plan para amortiguar los efectos en tu vida saludable.
Lo principal, verse linda! No externamente, internamente; verte linda tú,
quererte tú misma sin ponerte a tratar de descifrar la talla ideal para que
otros te vean hermosa pues a la final si te ves o no hermosa poco depende de
cuantos kilos tengas encima, el verte hermosa o no se refleja en cómo te
sientas, si te sientes saludable y feliz te aseguro que todo el mundo lo
notará; si te sientes inconforme también lo notarán… y esta opción se nota más rápido.
Mi consejo personal es que sigas lo que te haga sentir mejor. Si no eres de dieta, ni ejercicios, no te da
tiempo de preparar delicias elaboradas altamente nutritivas pues no te
afanes! Solo busca la manera de
balancear un poco tu dieta de manera más saludable y de vez en cuando realizar
cualquier tipo de “actividad” que ayude a mantenerte en buen estado. Si eres como mi amiga, que tiene un enorme
control y sigue al punto con su objetivo, hasta el punto de haber desarrollado
una creatividad inimaginable a la hora de preparar recetas saludables – en mi
punto de vista podría montar su propio punto de comida saludable para compartir
sus delicias -, dale rienda suelta a tu imaginación y consigue ese cuerpo de “mujer
10” que tanto deseas.
Yo todavía estoy con un pie adentro y un pie afuera, aún no decido si
definitivamente soy demasiado perezosa o si finalmente podré llegar a balancear
y mantener un régimen – y el cuerpazo tipo mamasota – para llegar a ser como mi
gran amiga a la que admiro un montón; es que eso de ser madre, esposa, trabajar
y mantenerse linda y divina no es tarea sencilla! Yo estoy lejos de las fritangas, el guineo y
el chicharrón, créanme no por gusto, pero acá en Reino Unido no se ve nada de
esos apetecidos manjares así que toca a la brava abstenerse de pecar con esas
delicias pero aun así hay otros factores (chocolate, gaseosas, snacks) que
hacen que esas calorías lleguen de visita y se parchen a vivir contigo
definitivamente; ahí sí ni aunque utilices el viejo truco de las abuelas de
colocar la escoba detrás de la puerta para que las visitas indeseables se
larguen. Y es que con el peso las matemáticas
fallan… por cada kilo que creas que has subido en realidad de suman los 5 que
llevabas de no sé qué otra operación, en cambio para la resta ten por seguro
que es la mitad de la mitad de la mitad del número entero que tus cálculos indican
que debes haber bajado.
Entonces qué? A Mantenerse saludable
y si pecaron pues a ejercitarse… Porque aquel que peca y reza empata, así que a
darse gusto pero a cuidarse!
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